Confesiones
Una oración para que le pongan un cerebro (o un corazón) a los tíos que me rodean
Debe ser por la visita del Papa a Madrid estos días y por los miles de jóvenes católicos que invaden las calles de mi ciudad con sus gorros y camisetas inconfundibles que me han contagiado un sentimiento religioso que llevaba años sin advertir. Yo, que ni creo ni dejo de creer, acabo de decidir doblegarme a la expiación de mis pecados. Así es, perdóneme padre porque he pecado. Y además, he cometido nada más y nada menos que los siete pecados capitales. Uno por uno, en apenas unos días. Pero si sirve de algo...