A jugar...-3
Los días siguientes Diego se colaba por las noches en mi cama y después de besarnos y acariciarnos dormíamos abrazados
A JUGAR…-3
Mi nombre es Sandro, acabo de entrar en el ascensor de las oficinas donde trabajo y casi al instante de cerrarse las puertas, un brazo se interpone y las puertas se abren automáticamente de nuevo, una voz suave y sonriente dice: ¡Buenos días Sandro! ¿Todo va bien? Respondo: ¡Todo bien señor! Me sorprende que “el gran jefe” se acuerde de mí nombre junto a él ha entrado un jovencito muy atractivo, yo inclino la cabeza mirando al suelo y escucho la tintineante voz juvenil que le susurra al jef...