Ayuda materna 3
Yacimos ahí, jadeantes, sudados, los cabellos mojados en plenitud, los olores de la pasión emanaban por todos nuestros poros, nos olíamos el uno a la otra, a sexo, sudor y lágrimas de placer.
AYUDA MATERNA 3
Estaba relajada, con Fito sobre mí, admirada por su peso tan ligero y la fragilidad de su esbeltez, a pesar de su altura, ya había rebasado a mi marido en estatura. Yo acariciaba complacida y satisfecha su espalda mientras aspiraba su olor de hombre joven, con mi cara hundida olía el sudor en su cuello, besándoselo tiernamente, en tanto que él apoyaba su cabeza en mi almohada y dejaba sus brazos a mis costados bajo mis hombros, sujetándome. Me había poseído en el lugar donde yo...