Mi puRísima madre, con T.
Una madre después de muchos años de castidad y engaños de su marido, descubre los placeres en su hijo.
Me llamo Enrique y soy hijo único. Ahora que tengo veintisiete años recuerdo como me crió mi madre. Mi madre siempre fue una mujer piadosa y temerosa de Dios. Todos los domingos me ponían las mejores ropas y juntos íbamos a misa. Hice la comunión y a los dieciséis años la confirmación, más que por creencias propias por imposición de mi madre. Nunca faltó a duelos o misas de difuntos de familiares y el día que faltó su madre (a mi abuelo no lo llegué a conocer) estuvo de luto el tiempo reglamentario. V...