BPN. Ojos verdes (11). Una madre y una hija
Por fin consigo lo que quería...
-Dios mío…
No fue un grito. Ni siquiera una exclamación. Las palabras de Laura fueron una especie de suspiro entre anonadado e indignado, un exabrupto amortiguado por la sorpresa, casi una petición de auxilio. Forcejeó contra mi presa en sus muñecas, sin éxito, y retorció y trató de cerrar las piernas que Helena abrazaba, tratando de impedir que la boca de su hija volviese a perderse en su coño.
-¡Suéltame! ¡C***! ¡Te digo que me sueltes! – se agitaba de lado a lado, como una portilla rebelde, y...