Viaje de un jubilado a La Argentina (34) completo

Desde Misiones habían llegado Herta y su amiga guaraní Yuma, dos bellezas, yo sería su cicerone en Buenos Aires y procuraría hacerles la estancia agradable y al revés también. Elena también tuvo un premio especial y de rebote me llegó a mí.

Este relato no sería posible sin la estimable colaboración de mi amigo Guilleos, un porteño auténtico.

Yuma tenía un piso para ella sola, su padre podía costearlo y vivía en una zona muy céntrica cerca del ambiente universitario, yo ya tenía previsto el itinerario para buscar información para los cursos que quería Herta.  Yuma le presentaría a gente de la universidad y aunque ella cursaba derecho la podían ayudar.  Una vez en casa Yuma como deferencia nos la enseñó, la tenía amueblada con muy bu...

Gordi 2

-¿Me dejas que te la meta en el culo, Teri? Con la verga dentro de su coño, sonrió y me dijo: ¡Qué cochino!

Yo estaba reclinado en la bañera, bañera que estaba menos que mediada de agua. Gordí, sentada sobre mis piernas, me dio a mamar sus grandes y duras tetas, mojadas y llenas de espuma. Me puso el pezón de la teta izquierda entre los labios, después hizo lo mismo con la derecha... así unas veinte veces. Empalmado como un toro, mamé aquellas deliciosas tetas con areolas marrones y pequeños pezones y acaricié su trasero hasta que dejó de dármelas. Luego sus gruesos y sensuales labios me comieron la boca y besaro...

Esas tímidas niñas II

Las noches pueden ser mucho más largas de lo que uno esperaba y esas níñitas no son tan tímidas.

Cuando me dijo “Y tú estarás loco por mí dentro de poco” me asusté. Temí que fuera una trampa o un juego para ponerme en jaque, con el riesgo de cargarme mi matrímonio de más de 20 años. Miré alrededor e incluso me asomé a la puerta de la cocina para ver si había alguien en la escalera. No, no había nadie ni se oía ningún sonido. Podría haber huído escalera arriba, pero el cerebro había dejado, hacía un rato, de manejar la situación y eran los instintos reptilianos que, si bien fluyen del cerebro, no lo hac...

El esposo se contagió, mí hijo negro se aprovechó.

Quiero compartir con los lectores de todo relatos, cómo mi vida ha dado un giro de ciento ochenta grados. Para ello le envíe un correo al Sr. Azalais, para ver cómo podíamos hacerlo. Soy una mujer del sur, por discreción no quiero dar demasiados datos. Desde muy joven he sido una hembra de sangre caliente, de piel trigueña, quizá por el fuerte calor que suele hacer en esta parte del sur.

EL ESPOSO SE CONTAGIÓ,    MÍ HIJO NEGRO SE APROVECHÓ.

Quiero compartir con los lectores de todo relatos, cómo mi vida ha dado un giro de ciento ochenta grados. Para ello le envíe un correo al Sr. Azalais, para ver cómo podíamos hacerlo.

Soy una mujer del sur, por discreción no quiero dar demasiados datos.

Desde muy joven he sido una hembra de sangre caliente, de piel trigueña, quizá por el fuerte calor que suele hacer en esta parte del sur.

Me casé bastante joven, enamorada de mi esposo...

Viaje de un jubilado a La Argentina (34)

Desde Misiones habían llegado Herta y su amiga guaraní Yuma, dos bellezas, yo sería su cicerone en Buenos Aires y procuraría hacerles la estancia agradable y al revés también. Elena también tuvo un premio especial y de rebote me llegó a mí.

Fue un día completo, habíamos hecho de todo desde follar salvajemente a hacerle a Ingrid masturbarse pensando en nosotros, habíamos dialogado, compartido, y saboreado el vino en la boca del otro, habíamos bebido los jugos de su vagina y la leche de mi polla, no había quedado agujero sin rellenar y después de una ducha juntos en la que apuramos el último cartucho, Corina cambió las sábanas y las metió en la lavadora, vi sus piernas separadas desnudas y con los labios medio abiertos, me habría cogido a su cin...

Gordi

-Sí, vi como a Pura le salía leche a presión de la boca. Bebía con ganas, pero eso no evitó que le quedara el vestido empapado de leche. Creo que la leche de la corrida del burro llenaba una jarra de las de litro

María Teresa, Teri, era una jovencita de dieciocho años, morena, de ojos marrones, cabello negro y largo, con grandes tetas y gran culo, muy tímida y con carita de ángel. Medía sobre un metro setenta, y estaba entrada en carnes, por eso la apodábamos Gordi.

Recuerdo que eran las doce del mediodía. Yo por aquel entonces tenía treinta y ocho años. Estaba plantando un cerezo en mi huerto con mi torso peludo al descubierto. Mi esposa, junto a la madre de Gordi, (mi hermana) el padre y los hermanos se fuer...

Luz 2

Aquí Luz es dominada otra vez por Iván, pero esta vez su hermano Jhon se dará cuenta de lo perra que su hermana se esta volviendo, y disfrutará de eso mismo.

Esta es la segunda entrega de como Iván logra hacer lo que quiere con luz, con el uso de sus poderes mentales.

L

uz llega a su casa y le escribe a iban:

Luz: hola amor.. Ya llegue a mi casa .. No te imaginas lo caliente que estoy bb.

Iván: Hola mi zorrita.. Ya me lo imaginaba.  Y antes de eso...soy tu amo... No se te olvide..eso. No quiero que te confundas. Entiendes mi putita?

Luz: Hay Amo.. Con esas cosas que me dices.. Me pones mas calientita.. Hay amo.. Espera iré a m...

Tigresa blanca

-Venga, tía, no te hagas la ofendida. Me llamaste para echar un polvo. Hace tiempo que me tienes ganas. No lo negó. -¿Y tu amigo a qué viene? Le respondió Toni. -Yo soy maricón y vine para romperte el culo.

Este relato lo escribí con los datos que el me dio el marido. Espero que os guste.

Su nombre de guerra era Tigresa Blanca. No llegaba a los 40 años. Era alta, rubia, de pelo corto, con buenas tetas, anchas caderas y un culazo. Era una folladora incansable. A Pepe, su marido, le gustaba mirar como se exhibía delante de los hombres, y como no, mirar como la follaban, pero ese día, mientras Pepe trabajaba,Tigresa Blanca, había decidido ir por libre y echar un polvo salvaje con su sobrino Juan, que vivía...

Una Nochebuena especial

Aquella Nochebuena fue especial, las habíamos tenido horribles pero quisimos agradecer a mi madre sus desvelos y sus sacrificios por mis hermanas y por mí.

No veía nada aunque la luz estaba encendida, a ésta distancia todo era borroso, me guiaba por los otros sentidos, mi lengua recorría de arriba abajo los labios del coño saboreando sus jugos y hurgaba en el agujero el culo intentando meter aunque sólo fuera la punta de la lengua, las nalgas pegadas a los ojos no me dejaban ver pero en mis manos tenían las tetas con los pezones bien pellizcados entre dos dedos y mi polla estaba siendo chupada y lamida de todas las formas posibles, realmente no necesitaba ver...

Hice debutar a mi primo – primera parte

Lo primero que vi, fue a mi primo con su miembro en la mano. Quedó completamente paralizado, ni siquiera, pudo decir una palabra, se me quedó mirando, con una cara de desconcierto, su cara completamente roja. Pasaron los segundos y seguía con su mano ocupada.

Empezó como un típico Domingo. Reunión familiar de por medio. Nos juntábamos en la casa de mi Tía, una casa grande, era de construcción antigua, pero la habían remodelado y quedó muy moderna. Muy cómoda, con habitaciones grandes, de trechos altos, tenía dos plantas, en la inferior un hall de recepción, un pequeño bar, un living gigante, una cocina, un baño y al final un jardín muy amplio, que solo le faltaba una piscina para mi gusto. En la planta superior, que se subía a través de una vieja escalera de mad...