Viaje de un jubilado a La Argentina (34) completo
Desde Misiones habían llegado Herta y su amiga guaraní Yuma, dos bellezas, yo sería su cicerone en Buenos Aires y procuraría hacerles la estancia agradable y al revés también. Elena también tuvo un premio especial y de rebote me llegó a mí.
Este relato no sería posible sin la estimable colaboración de mi amigo Guilleos, un porteño auténtico.
Yuma tenía un piso para ella sola, su padre podía costearlo y vivía en una zona muy céntrica cerca del ambiente universitario, yo ya tenía previsto el itinerario para buscar información para los cursos que quería Herta. Yuma le presentaría a gente de la universidad y aunque ella cursaba derecho la podían ayudar. Una vez en casa Yuma como deferencia nos la enseñó, la tenía amueblada con muy bu...