Madre e hijo XIX. La historia de Juana y Martín

Juana va con los dos amigos a su departamento. Se animará?

Llegaron a un departamento chico de 3 ambientes con dos cuartos uno con una cama matrimonial y otro con dos individuales que estaban pegadas. A Juana la hicieron sentar en el sillón del living mientras Agustín preparaba unas caipiriñas y Juan buscaba música en su celular para ponerle un poco de ambiente a la situación. Ella, por su parte, se puso de pie y empezó a recorrer el living y se asomaba por la ventana. Agustín aparecía con los tres tragos mientras Juan empezaba a bailar invitando a Juana agarrándol...

Hijo nalgón madre puta I la historia de mi hermano

De regreso a casa y tras un acostón con su hermano ardiente y nalgón Sara descubre un secreto familiar

Amaba regresar a casa de la ciudad, la verdad es que no era precisamente para estar con mis aburridos padres sino por estar cerca del sabroso de mi hermano, m llamo Erika y tienen que saberlo tengo un hermano menor, ángel, que es un bombón, 18 años, universitario, y con un cuerpo increíble, unos pectorales esculpidos, una tableta de chocolate y unas nalgas de dios, por amor del cielo ese cuerpo no puede ser cierto pensé la primera vez que lo vi tras seis meses de estar lejos de casa. Desde ese momento no pu...

Viaje de un jubilado a La Argentina (10)

Sin darnos cuenta la relación familiar se iba estrechando, todos estábamos en nuestro sitio pero aún eso nos unía una complicidad especial, sin duda mi estancia en La argentina era todo un éxito, ya me permitía hacer hasta “obras de caridad”

Este relato no sería posible sin la estimable colaboración de mi amigo Guilleos, un porteño auténtico.

A partir de ese momento Corina cambió sutilmente, se hizo más “madraza”, estaba más encariñada con Javi si esto pudiera ser posible, le hablaba como a una persona mayor y sobre todo le hacía reflexiones sobre su yayo Pepe, me sorprendió agradablemente que se uniera a Elena en querer enseñarle que sus primeras palabras fueran mi nombre y todo esto que parecían alucinaciones mías me las confirmó Elena...

El Manuscrito (Segunda parte)

Sigue la historia

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SEGUNDA PARTE

¿ Que hora es ? Miré a mi alrededor mientras la luz del sol penetraba entre las ranuras de la persiana. Había pasado toda la noche leyendo sin parar, absorto ante la ternura y las calamidades de aquel relato.

¿ Quien era aquel chico ? ¿ Que había sido de él ? ¿ Porqué mi abuelo guardaba un manuscrito como aquel en el fondo de su mugriento baúl ?

No sé, una extraña sensación me oprimía de un modo inexpresable. Estaba cansado, los ojos me escocían tras descifrar d...

Viaje de un jubilado a La Argentina (9)

Estaba viviendo momentos completamente inesperados, mi vida en Buenos Aires era como una montaña rusa, en pocos días estaba disfrutando de la vida como nunca y lo mejor era que cada vez se ampliaban los horizontes. Una tarde con Corina me había acercado a ella más de lo que hubiera soñado.

Este relato no sería posible sin la estimable colaboración de mi amigo Guilleos, un porteño auténtico.

El coche de mi hijo además de potente era muy cómodo, tenía todos las adelantos tanto en seguridad como en comodidad, me lo demostró cuando al poco de salir de Balcarce me entró sueño, yo estaba dispuesto a razonar con Javier respecto a su comportamiento, en realidad no echarle la bronca pero si hacerle entender que en su casa le esperaba una mujer preciosa que lo quería con locura y un niño qu...

Mimitos

Prueba a meterme la polla en el culo, papi.

Electra, a la que su padrastro apodaba Mimitos, acababa de cumplir los 19 años, medía 1 metro 75 centímetros. Era morena, delgada, de ojos grandes color avellana, piel blanca y sedosa, labios gruesos y sensuales, tetas grandes, buen culo y generosas caderas.

Bob, su padrastro, era un cuarentón, play boy hasta que se casó con la madre de Electra, Sophie, una cuarentona, rubia. de ojos verdes, muy alta, aún de buen ver y viuda de un millonario. Vivian los tres en una mansión de la campiña inglesa de Sur...

La disciplina de Mamá 8. La pastilla azul

Mamá prepara una velada especial para su hijo junto con Vicky, que vendrá de visita. La zorrita sera ordeñada después de que le den una famosa pastilla azul.

Dos semanas después de que mamá empezara a “disciplinarme” y convertirme en su “zorrita virgen” como me llamaba ella, yo había hecho grandes progresos. Los castigos eran cada vez menos frecuentes y no era raro que mamá provocara ciertas situaciones para poder hacerlo cuando hacía un par de días que yo me portaba perfectamente. A mí no acaba de preocuparme, pues estaba empezando a disfrutar tanto los castigos como las recompensas. Lo único que en cierta manera me tenía frustrado era que yo, pese a todo, segu...

Madre e hijo XVIII. La historia de Juana y Martín

Último día de vacaciones y todo puede pasar: La calentura de Juana es extrema!

Al despertar en lo que sería el último día completo de vacaciones de Juana y Martín, ella sintió como la verga de su hijo estaba durísima contra su culo. No pudo evitar sentirse excitada y comenzó a moverse para sentirla más profundamente. Martín por su parte, casi entre sueños, se movía al mismo ritmo del culo de Juana y su verga estaba durísima.

-          Me parece que ya empezamos, Juana susurraba

-          Mmmm, me encanta sentir tu culo moverse contra mi pija. Martín, aún con voz de dormi...

Claudia. andrea. vicenta y mónica g t.

La mujer metió dos dedos en el coño para correrse. Paró de atizarle. Le acercó la verga al ojete. Se la clavó hasta el fondo y le folló el culo a lo bestia.

CLAUDIA

La primera historia comenzó una tarde calurosa del mes de agosto.

Después de haberse bañado en un pequeño estanque que había en el monte, en pantalón de deporte, Bruno, un veinteañero, alto, delgado, moreno, de ojos negros y bien parecido, se echó a tomar la siesta en la hierba, bajo un pino, a pecho descubierto. Estaba con los ojos cerrados y sintió unos pasos. Luego sintió como alguien se sentaba a su lado. Olía a colonia. Debía ser una mujer. Sintió como una mano se metía dentro de su...

Me hice la dormida para que mi hijo me follara

Yo no me muevo, esta vez no moveré ni un solo músculo, estoy totalmente convencida. Se acerca de nuevo a mi cama y me besa en la nariz. Estoy a punto de explotar de risa pero me contengo. Su mano recorre mi brazo, desde el hombro baja hasta mis dedos acariciándolos levemente. Se sube a la cama y se

HOLA DOCTORA NATALIA ,, SOY SEGUIDORA DE SUS RELATOS REALES Y QUIERO CONTARLE EL  MIO PUES DE TANTO LEER Y LEER ESOS ROCOS REALTOS ME HE MASTURBADO A DIAO HASTA 6 VECES SIN AGUANTARME LAS GANAS DE UNA BUENA POLLA PENE O VERGA ,,TODO SUSEDIO  ASI ..

Cada noche, mientras los demás dormían, yo me desnudaba, me acariciaba el cuello y el pecho, apretaba mis pezones, con ayuda de una mano me los llevaba a la boca y los mordía suavemente. Mis dedos jugueteaban con mi botoncito y se introducían en mi sexo s...