Viaje de un jubilado a Argentina (2)
El viaje a Buenos Aires había empezado muy bien, ya había recibido un anticipo de la hospitalidad argentina, espero que todo siga por lo menos igual, sobre todo veré a mi nieto.
Este relato no sería posible sin la estimable colaboración de mi amigo Guilleos, un porteño auténtico.
El avión iba perdiendo altura, se notaba por el rumor de los motores y por la suavidad que inclinaba el morro, yo sólo estiraba el cuello para poder ver algo por las ventanillas aunque me quedaban un poco lejos, por estribor sólo veía tierra y por babor agua cada vez con más detalle, Fernando viéndome sufrir le preguntó a la pareja que iban sentados a su lado en la ventanilla si me podrían deja...