Madre e hijo en temporada de calor
La temperatura sube cada vez más este verano, pero ni una ducha fría logrará enfríar a esta madre incestuosa.
Hacía un calor de los mil diablos ese día. A pesar de que ya se había metido el sol el calor aún reverberaba en el ambiente. Yo sudaba hasta por lugares por los que jamás había sudado antes y la banqueta estaba caliente como sartén. Caminar en tacones en ese clima era una verdadera tortura y solo pensaba en llegar a casa, darme una ducha bien fría y recostarme en mi cama. Tal vez para no levantarme hasta el día siguiente. Gracias a Dios ya era viernes, y solo esperaba que el sábado el calor no fuera tan inc...