Los placeres prohibidos 4
Esto era lo que no tenía que pasar, pensé. Pero no tenía voluntad para detenerlo. Ya no más. Sólo quería dejarme llevar y punto.
BECKY
El viernes llegamos a la casa rural cuando ya era casi de noche. Tras ordenar los pocos bultos que habíamos llevado para el fin de semana, tuvimos una cena tranquila. Nuestros padres hablaban entre ellos, intentando recordar las anécdotas de la última vez que habíamos viajado todos juntos, hacía unos 6 años. Se les notaba animados y puede que algo nostálgicos.
Eduardo también participaba en la conversación, pero yo sentía cómo evitaba mirarme y dirigirse directamente a mí. Yo mientra...