Otra victoria.
Sábado noche, vino, esposas y todo lo que ello conlleva.
Sábado noche. Llegamos a tu casa y, tras cerrar la puerta, me agarras por la cintura, me atraes hacia ti, me apartas el pelo y comienzas al besarme el cuello. De repente me giras bruscamente, me besas con fuerza, apasionadamente, y yo reprimo un gemido en tus labios.
Me coges de la mano y me conduces hacia tu habitación, donde me ordenas que espere de pie, de espaldas a la puerta. Vuelves con dos copas de vino rosado, que sabes que me encanta y me pone un poco cachonda. Te sientas en la cama con una c...