Del frío al fuego... (2)

La relación con Juan empieza a volverse más dura y caliente, una obsesión que me domina

Del frío al fuego o cómo me inicié en el sexo duro (2)

De algún modo mi relación con Juan empezó a ocupar un lugar central en mi vida. Esperaba impaciente su llamado, ansiosa por su próxima propuesta, presta a cumplir con todos sus deseos, satisfacerlo en todo aunque me tratara mal y me humillara. Cada vez que el teléfono sonaba me daba frío por la espalda pensando que podía ser él. Cuando no era la decepción era terrible. Al mismo tiempo quería que sonara y que no sonara. Tenía miedo de que no v...

La carcel de mi sexo (1: Captación)

Tras el polvo de su vida Laura se despierta con un cinturón de castidad puesto.

Me llamo Laura, tengo 34 años y estoy secuestrada. Aunque he de reconocer que mi secuestro no es nada convencional. Es más bien un secuestro sexual voluntario. Desde hace un año llevo un cinturón de castidad bajo mi ropa que pasa desapercibido para el resto del mundo.

A parte de lo que me esclaviza bajo mi falda, en los demás ámbitos de mi vida tengo una total libertad. Tengo un buen trabajo en la directiva de una importante empresa, me muevo en varios círculos sociales,…..pero llevo ya más de u...

La carcel de mi sexo (2: rechazo)

Como Laura afronta sus primeros días de esclavitud tras ponerle el cinturón.

A la mañana siguiente fui al trabajo. Cuando fui a vestirme me di cuenta que los pantalones no me abrochaban bien a causa del cinturón, así que no tuve más remedio que ponerme falda. La verdad es que nunca acostumbraba a ir al trabajo con falda. Las horas en el trabajo se me antojaron eternas. Cuando salí había decidido que iría a su casa y me enfrentaría con él.

Cuando llamé a su portal me temblaba todo el cuerpo. En ese instante empecé a dudar si hubiera sido mejor ir a la policía, aún a riesgo...

La carcel de mi sexo (parte 3: excitación)

Laura siente una imperiosa necesidad de correrse. Tiene que masturbarse como sea a pesar del cinturón.

La semana siguiente transcurrió con relativa normalidad (dentro de lo que cabe), yo iba a su casa, él me quitaba el cinturón, yo me lavaba, él me curaba, me ponía otra vez el cinturón y me iba. Todo con una total impasibilidad por su parte. De hecho él leía el periódico mientras yo me lavaba. No tardaba ni media hora. Siempre rechazaba su invitación a cenar.

Los días que siguieron a esa semana fueron más molestos, ya que me había bajado la regla, lo que me obligaba a ir tres veces al día a su ca...

La carcel de mi sexo (4: agradecimiento)

A Laura le ha encantado el regalo que le ha hecho su amo. Sabrá como agradecérselo.

Al día siguiente fui a su casa vestida más provocativa de lo normal. La falda que llevaba esta vez era más corta y arriba llevaba una camisa tan ajustada que dejaba ver perfectamente que no llevaba sujetador. Quería que se diera cuenta de que hoy tampoco llevaba sujetador. Cuando llegué a su casa me quité la falda directamente para que me abriera el cinturón (desde el día anterior ya no me volví a subir la falda sino que directamente me la quitaba). Cuando pasé al servicio con intención de lavarme, me...

La carcel de mi sexo (5: obediencia)

Hoy termina para laura el mes de prueba. El amo le muestra como sería su vida si decide entregarse definitivamente.

Los días que siguieron pasaron sin ninguna novedad importante. El uso de mi boca para su desahogo sexual se había convertido en una práctica habitual que yo había aceptado con agrado. Ya se la comía por costumbre y no por tener algo a cambio, ya que no siempre me dejaba tocarme ni correrme. Digamos que a mí me gustaba comerle la polla porque era el único contacto que podía tener con su sexo, ya que a esas alturas yo había comprendido perfectamente que no me iba a follar en el mes de mi esclavitud.

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La carcel de mi sexo (6: entrega) Final

Como Laura decide finalmente entregarse a su amo.

No pegué ojo esa noche. No sabía que hacer. Odiaba ese maldito cinturón. Además, no quería renunciar a follar. Pero ya no podía imaginarme la vida si él. Sin mi amo. Sin su polla. Sin sus humillaciones. Sin sus órdenes. Sin su mirada de satisfacción cuando me comportaba como una puta. Sin sentirme sucia como una puta. Sin mamarsela como una puta. Sin que me tratase como a una puta. Sin ser su puta. Quería ser su puta. Su zorra. Su esclava. Su objeto. A estas conclusiones llegué el segundo día tras hab...

¿Esto es una iniciación? (3)

Sigue mi pequeña aventura con mi ama julia y alguna sorpresa mas.

¿Esto es una iniciación? (3)

Cuando me desperté por la mañana tenía una gran erección además de un pie justo delante de mi cara. Tuve que esperar un buen rato hasta que Julia se despertó y era ya la hora de comer. Me dio los buenos días y se fue a duchar. Yo estaba algo perplejo y no sabía como actuar cuando ella me llamó desde la ducha para que llevara una toalla para ella. Me acerque al cuarto de baño y le di la toalla. Ella la cogió como si nada y se fue a la habitación a vestirse diciéndome...

Mi esposa me ama (3)

Mi claudita hace de mi lo que quiere en mi luna de miel.

MI ESPOSA ME AMA (III)

Una vez en el hotel, a media tarde, Claudia se desnudó de inmediato, para ponerse un bikini y "ordenarme" que consiguiera toallas, bloqueadores solares y demás cosas que necesitaría, saliendo a la alberca sin esperarme siquiera. Llevaba puesto un bikini blanco minúsculo y sandalias de tacón de aguja, por lo que sus glamorosas nalgas se movían cadenciosas y orgullosas. Al alcanzarla, ya estaba en una tumbona a un lado de la alberca, siendo objeto de admiración por parte de...

¿Esto es una iniciación? (2)

De como me introduce aun mas en la sumision una amiga de Susana, una casi cincuentona de muy buen ver llamada Julia.

¿ESTO ES UNA INICIACIÓN?(2)

Yo seguí hablando con Susana por vía messenger pero no fue hasta dos semanas después cuando me dijo que fuera a su casa para hacerla un favor. Me presenté allí como ella me dijo a las siete de la tarde de un viernes. Llame al timbre y me abrió. Estaba vestida con un traje negro de falda. Estaba algo seria y solo me dio un beso en la boca. Pase y me indicó que me sentara en el sofá para hablar conmigo.

Mira Juan, tengo un compromiso y necesito que me eches una...