Pasión en la cárcel

Como hacía calor ambos estábamos sin camisa y así continuamos nuestra charla, hasta que yo le comenté que al parecer ambos éramos unos tíos que no habíamos tenido suerte con las mujeres. Ahí fue cuando el me respondió: Pues si no hemos tenido suerte con las mujeres, yo creo que lo mejor es que probemos con los hombres.

Pasión en la cárcel.

De ninguna manera, ni se te ocurra, esa vieja será tu madre, pero de ninguna manera, te repito, que se viene con nosotros de vacaciones; nos va a desgraciar este verano, le dije tajante a mi esposa.

Pero ella, erre que erre. Que si la pobre, que está muy sola desde que su esposo falleció el año pasado. (yo pienso que la culpable fue ella, pues lo tenía hasta los cojones). Esto se estaba convirtiendo en un verdadero problema de estado. Y de más está decirles que al final...

Joel, un macho bisexual

Las sensaciones y placer que puede producirte el ser follado por un bisexual, casado y oso... Rico combo de 3 en 1.

Joel, un oso bisexual de buenas bolas

Después de tanto tiempo alejado del rol de escritor en el presente sitio, he decidido volver con una historia que aconteció recientemente. Espero que les guste y saque una cuantas pajas.

Soy un chico alto, de 1.80m, con unos kilos extras, blanco, y vellos finos en las piernas, glúteos, pelvis, abdomen y pecho, siendo el término osezno el más propicio para mi condición física. Transcurría el mes de julio del 2010 cuando me anime a abrir una cuenta en una...

Día en el castillo (1)

Este conjunto de relatos usa mucho del sexo más sucio y de actos violentos. Por tanto, no lo abras si esos temas te molestan. No sirve de nada quejarse después.

Al despertar por la mañana tuve uno de esos momentos de duda: ¿era cierta mi felicidad o sólo había sido un sueño? Pero bastaba con abrir los ojos.

A mi lado, con la tranquila respiración de quien duerme agotado, estaba el cuerpo joven de mi potro. Sobre sus nalgas se notaban las marcas de unos azotes con látigo, y sobre su cuerpo dormido, se veían las pequeñas costritas de las manchas de semen; la abundante lefa derramada, no sólo por nosotros dos, se había secado subre su carne.

En la ca...

Día en el castillo (2)

Este conjunto de relatos usa mucho del sexo más sucio y de actos violentos. Por tanto, no lo abras si esos temas te molestan. No sirve de nada quejarse después.

PetitPierre me pidio permiso para salir conmigo, y se lo concedí a ambos, que escogieron unos buenos potros capados. Naturalemente, me imitaron y salieron sin ropa ellos y sin silla los caballos. Apenas cinco o diez minutos de ir al paso, taconeé a mi entero, y empezamos una fuerte galopada. Los dos negros, que eran muy buenos para tratar con los animales, no lo eran tanto para cabalgar, así que al poco cayó uno y se detuvo el otro. Yo seguí a todo galope por los campos, disfrutando del aire, la veloc...

Aventuras en el instituto 2

Alfonso se avergüenza de lo que ha pasado y se pasa una semana sin volver a las clases "particulares" con Daniel. Daniel no le da más importancia y así se lo transmite al chico, que realmente lo que quiere es...

AVENTURAS EN EL INSTITUTO 2

Después de aquel día, las visitas se espaciaron un poco. Me imagino que él, después de pasar la calentura del momento, pensó un poco mejor lo que había hecho y no estaba muy convencido de aquello. Yo sabía que le gustaban las chicas y debía estar completamente confundido, así que decidí hablar con él. Un día después de la clase, le pedí que se quedara un momento y le dije:

-Alfonso, después de lo que pasó el otro día, entendería que no quisieses volver a mi c...

Nuestro nuevo compañero de piso: el policía

Mi nuevo compañero de piso, semental donde los haya, se cepilló a mi antiguo compañero, un hetero convencido, que disfrutó plenamente de la nueva porra llegada a casa.

MI NUEVO COMPAÑERO DE PISO: EL POLICIA

Hola a

tod@s

, espero que todo os vaya bien. En este relato os voy a contar la historia que me sucedió hace no mucho tiempo en mi casa.

Resulta que vivo con un compañero de piso. Tenemos el piso alquilado entre los dos pero habíamos pensado en meter a otra persona para que nos ayudase a pagar mejor el alquiler, ya que donde vivimos, es una zona muy cara. Antes de nada, deciros que mi compañero es hetero total, guapísimo y con un cuerpazo, pero le...

Le ninfomanie (3)

Me masturbé frente al chico de la caldera....

Hola a todos, voy a contaros algo que me pasó hace relativamente poco.

Todo comenzó una mañana, alrededor de las doce, yo estaba desperezándome antes de ir al trabajo, cuando de repente llamaron al timbre. Mierda pensé, el de la caldera, se me había olvidado por completo que hacia ya unos días mi caldera se había averiado, y llevaba los mismos días duchándome con agua helada prácticamente.

Con unas ojeras de escándalo pues había salido la noche anterior le abrí la puerta, cual fue mi sorpre...

Mi última lágrima (1)

Esta tarde me había despedido de él. En París le esperaba su nueva vida. No hubo ni siquiera un triste beso en la mejilla; sólo hubo un pequeño abrazo de dos segundos y un apretón de manos. ¡Varios años de relación resumidos en un apretón de manos! Como siempre, por encima de todo, guardábamos las apariencias.

Una parte de mí siempre ha pensado que soy ridículo porque trato de guardarme dentro todo lo que siento. Soy de una manera y actúo de otra. Nunca me ha gustado que se metan en mi vida, porque tengo miedo a lo que piensen de mí. Lo cierto es que hay un volcán dentro de mi cabeza y tengo ganas de que pare ya. Sólo una persona había conseguido entrar en mi mente hasta donde nadie más lo ha conseguido. Ese era Dani. Dani era un chico moreno, de pelo corto y al que siempre le gustaba llevar gomina....

Mi última lágrima (2)

continuación del relato

Ahí me quedé un rato hasta que noté que la presión que su ano hacía contra mi pene, disminuía. Me di cuenta que él tenía una mano puesta sobre su cabeza y que el gesto era como si estuviera soplando, pero pronto fue cambiando el gesto hacia uno mucho más relajado y tranquilo. Aproveché entonces para ir moviéndome hacia fuera, y luego otra vez hacia dentro, y de nuevo hacia fuera. Cuando noté que Dani lo podía soportar empecé a moverme más deprisa. Le cogí de la cadera y empecé a darle sin repr...

Acampando con mi concuñado

Dos concuñados de 36 años se van a acampar sin sus señoras, y descubren que tenían muchos más lazos que los familiares.

ACAMPANDO CON MI CONCUÑADO

Con Sergio nos conocemos desde la Universidad. En realidad nos conocimos por nuestras pololas, ya que ellas eran hermanas gemelas. Y como todos sabrán, los gemelos y gemelas tienen esa simbiosis especial que los hace hacer todo juntos, así que nuestras vidas con Sergio fueron muy paralelas: veraneábamos juntos, salíamos juntos los fines de semana, nos casamos prácticamente al mismo tiempo, compramos casas iguales una al lado de la otra en un condominio, tuvimos hijos a...