Nacho, Joaquín y el chico de la playa

Entrenaba con Joaquín en el gimnasio y lo invité a pasar las vacaciones de semana santa en la playa. Allí conocimos a Rubén.

Nacho, Joaquín y el chico de la playa

Hola me llamo Nacho y ya les he hablado de mí en algún relato publicado en esta misma página. Soy alto y de pelo castaño, me gusta el deporte y tener un cuerpo cuidado. Les contaré una historia que me sucedió cuando tenía 21 años.

Solía acudir a un gimnasio cerca de la Facultad en la que estudiaba. El público era mayoritariamente joven y el ambiente agradable. El primer mes que acudí a entrenar dedique gran parte de mis esfuerzos a estar pendiente de l...

Luis: Bene curris, sed extra viam

(Vas bien, pero fuera del camino). Otra aventura de la saga de Luís.

Luís: Bene curris, sed extra viam

1 – Las nuevas técnicas

Era lunes. Luís y yo acabábamos de despertar y nos acariciábamos sumergidos en un profundo beso.

  • ¡Cómo te deseo, Quintín! – me dijo - ¿No hay más formas de hacer feliz a quien más amas en tu vida?

  • No lo sé, cariño – le respondí -; tal vez un día tú y yo las descubramos pero ¿es que no son suficientes para ti las que ya conocemos?

  • ¡Sí! – dijo contento -; sé que me quieres y casi con eso me basta.

  • Pues po...

Las aventuras de Tinín (2)

II. De Tal Palo, Tal Astilla.

Normalmente, en esos días en que estábamos solos, yo me ocupaba de las tareas de casa: hacer las camas, limpiar, poner lavadoras... Y, al día siguiente, decidí guardarme aquellos gayumbos. Ya estaban secos, pero el olor continuaba siendo muy fuerte, así que pensé en conservarlos para futuras pajas.

Pasaban los días; mi madre continuaba en el pueblo, y tendría que estar por allí al menos un par de semanas más. Yo seguía, cuándo podía, pillando calzoncillos de mi padre, aunque no conseguía ninguno...

El Chico de la Moto

Ella apareció en mi vida un día, de repente. Me refiero a la moto, una impresionante Kawasaki. El dueño, el encargado de cabalgar aquella salvaje yegua, el auténtico chico de la moto, fue un misterio para mí hasta que dejó de serlo...

Era una Kawasaki de color azul metalizado. Grande e imponente, con dos relámpagos de fuego tuneados bajo el asiento y siempre la misma pitón (cadena) verde fosforito enganchando su rueda delantera al poste de la señal de tráfico. La vi aparcada frente a mi portal durante un par de semanas hasta que empecé a prestarle más atención.

Vivo en un pequeño edificio de nueva construcción (tiene menos de dos años), en la zona nueva de una micro ciudad en expansión. Los seis apartamentos de que dispone fu...

Un traslado... y el amor

Me trasladaron de ciudad en el trabajo, me vino bien... encontre el amor, aunque no era lo esperado.

Me habían trasladado de ciudad en el trabajo, soy profesor de literatura tengo 47 años, viudo y sin hijos por lo que el traslado de ciudad no me importaba en absoluto porque no tenia nada que me atara, la vida no se había portado mal conmigo hasta ahora, no tenia nada de que quejarme, estaba solo nadie me retenía y a la vez tenia ganas de cambiar de aires, como se suele decir.

Salí de viaje temprano, así creo q se aprovecha mas el tiempo, la mudanza de todo lo que tenia, que no era gran cosa, sa...

Las aventuras de Tinín

I. Leche Condensada.

Hola; mi nombre es Constantino, pero todo el mundo me conoce como Tinín. El típico mote cariñoso que a uno le ponen sus padre de pequeñín, y con el que se queda toda la vida. Tengo 45 años, casado y con dos hijos, dos chavales de 18 y 22 años. ¿Mi matrimonio? Bueno, pues lo típico: la pasión inical desaparecida, y una relación más bien basada en la complicidad y el cariño mutuo. Soy administrativo de una sucursal de uno más de los bancos de este país.

La verdad... yo qué sé si soy bi, hetero...n...

Penetrado

Trágico relato corto escrito de una sola vez. En un sólo párrafo.

Nota importante: Quisiera aclarar a todos mis lectores que no voy a cambiar mi estilo, que parece bien aceptado, pero que podría hacer eso y otras cosas más.

Por la necesidad de ajustarme a la regla de TodoRelatos que cito a continuación, cambiaré un poco el aspecto de este que os escribo.

Espaciado y división de párrafos Los textos deben tener un espaciado correcto, con saltos de línea y nuevos párrafos frecuentes. No se publicaran los relatos que no tengan el correcto espaciado, por...

Julio César y yo, el pirata

Es cierto que los piratas apresaron a Julio César y que luego éste los ejecutó. Lo demás no sé si ocurrió, pero ¿por qué no pudo ser así?

Julio César y yo, pirata

De aquí a poco seré obra muerta de mi propia nave. ¡Cómo pensar que iba a acabar crucificado! Y Cayo Julio César avisó. Me lo dijo al oído cuando nos abrazábamos, lo susurró entre beso y beso, lo repitió masajeándome la verga, lo gimió frotándose contra mí… "Yo mismo te apresaré y te daré muerte". No lo tomé en serio. Pensé que bromeaba. O ni pude pensar, porque Cayo me acariciaba con las manos y con el tono de voz y la mirada.

Tengo sed. El sol da fuerte y t...

Un puente inolvidable haciendo de puta

La historia, completamente real incluso en sus detalles, de cómo tuve que improvisar el “puente” con unos nuevos amigos y en cinco días me follaron cientos de tíos y fui totalmente hembra y puta.

Un "puente" inolvidable haciendo de puta

La historia, completamente real incluso en sus detalles, de cómo tuve que improvisar el "puente" con unos nuevos amigos y en cinco días me follaron cientos de tíos y fui totalmente hembra y puta.

Ese miércoles me levanté de buen humor, porque empezaban los "puentes", hacía buen tiempo en la costa y había decidido irme a pasar esos días a alguna playa del Mediterráneo, tomando el sol en tanga y exhibiéndome por las noches como me gusta, con bragui...

Feli: La cueva de las serpientes

Dos chicos de 18 años descubren el amor por sí mismos en los lugares más extraños.

Feli: La cueva de las serpientes

1 – En el camino

Siempre que llegaban las fiestas me veía obligado a hacer lo que mis padres querían. Estaba deseando de ser mayor para tomar yo mis propias decisiones, pero la cosa no era tan fácil. Ellos solían pasar la Navidad en su casita del pueblo, que como este año estaba en obras, no se iba a usar, sino que iríamos al hostal. Como siempre, aquella carretera retorcida y ascendente me revolvía el estómago y el frío de la sierra me daba unas ganas de me...