Un paseo por el pueblo 5
Arrepentimiento y contrición, pero los caminos del deseo son inexcrutables
Al salir a la calle nevada, me volvió la ansiedad aumentada y una sensación de náusea me invadió. En la boca persistía aún el sabor acre del semen. No sé si fue esta sensación o la pura resaca lo que hizo que vomitara. Cuando llegué mi casa, encendí un cigarro para quitarme aquel sabor, y ahuyentar, a la vez, el recuerdo de lo sucedido. Sin embargo, el humo del cigarro me hizo vomitar de nuevo. Decidí achacar todo a la borrachera y ese pensamiento calmó levemente mi tormento.
Imágenes fugaces y fotogr...