Más amigos que nunca
Dos jóvenes amigos, traspasando la delgada línea de la amistad sin proponérselo.
MAS AMIGOS QUE NUNCA
En la ventana, la lluvia parecía borronear el paisaje como si fuera una acuarela que se derritiera lentamente. La habitación comenzaba a sumirse en la penumbra en esa hora mágica de la tarde que precede al ocaso. Podría haber disfrutado de la hermosa vista de las montañas, casi azules y cubiertas de bruma, si no hubiera tenido aquella rabia que parecía oprimirme el pecho, aquellas ganas locas de arremeter contra las paredes y el estúpido llanto atorado en la garganta.
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