Manoseado en el subterraneo
Todo empezó con un manoseo en el subterráneo, y terminó como un festival de vergas cogiendo en el hotel de uno de ellos.
Volvía de mi trabajo , sentado en el asiento de primera fila de una de las líneas de subterráneos de Buenos Aires. En esa época los subtes como les decimos aquí, eran de propiedad del Estado y tenían asientos en la misma dirección de cada uno de los vagones. Al privatizarse, cambiaron la orientación de dichos asientos y ahora se ubican de espaldas a las ventanillas.
Hacía calor y venía molesto por el ambiente de mala leche que había en mi oficina, y agradecía poder volver sentado pues el va...