Los pequeños martinotti
Rogelio y Aurelio despertaron en un enorme salón vacío, estaban sobre camillas y con las manos y pies atados a las barandas, parecía que el viaje había sido largo, se sentían muy adoloridos por la inmovilidad, estaba desnudos, amordazados...
A: Despierta Rogelio!... Despiértate huevon… Despiertaaa!
Repetía Aurelio tratando de desesperadamente de despertar a su hermano Rogelio.
A: Despierta carajoo!!
R: Qué… Qué pa… Dónd…!!?
A: Por fin… Por fin… Habla bajo!
R: Aurelio?
A: Si soy yo!
R: Qué mierda pasó… Dónde carajo estamos?... Me duele la cabeza.
A: Habla bajo… Estamos en la parte de atrás de un camión.
A: Has estado inconsciente como una hora luego de que desperté. No sé cuánto llevamos así...