Aseos de un comercial del centro
Chupaba lentamente, moviendo mi cabeza de arriba hacia abajo, metiéndome de momento solo la mitad, ayudándome con una de mis manos con sus genitales, deslizando mi lengua por su venoso tronco, deteniéndome y sacármela para succionar su glande.
Aseos de un comercial del centro
Llevaba semanas siendo la satisfacción de algunos maduros, algunos conocidos desde varios años otros en cambio nuevos, solíamos quedar en mitad del camino de la universidad a mi casa. Lugar que dada la hora da para mucho, donde ayuda lo oculto de la zona al estar cerca un parque, donde el anonimato está garantizado y toda discreción depende de nosotros. Claro está los encuentros no están garantizados para ellos, pero aun así no había día que me los encontrara, cuand...