Fuego: cap II: miedo y huída I
Me empujó dejándome de nuevo con el culo expuesto. Se arrodilló y pasó sus manos entre mis piernas aggarandome la polla que tapaba el delantal. Me mordió las nalgas mientras me masturbaba por detrás.
El sonido de sus testículos chocando con mi culo me tenía enfermo. Eso y su polla taladrando mi culo. Aquel viernes de octubre había empezado demasiado bien como para ser cierto. Me agarró el rabo y no pude aguantar más mi corrida.
-Joder, tío. No aguantas nada.- Me dijo.
-Sigue follándome y cállate.-
La sacó de mi interior y tiró el condón que cubría su polla. Me empujó cambiando mi posición de cuatro patas a tenerme bocarriba. Se sentó sobre mi pecho y se masturbó a escasos centímetros d...