El agujero indiscreto
Una pareja se detiene en una estación de servicio para repostar en los baños.
Ese día Julio estaba especialmente pesado. Y por pesado quería decir salido. Poco después de llegar a la autovía había comenzado a acariciar de forma provocadora el muslo de Tomás, quien estaba demasiado concentrado en conducir para responderle. Julio era uno de esos pervertidos que había soñado con comerle la polla a otro tío en el coche hasta que leyó American Gods; y aunque seguía sin tener esa intención, no podía evitar estar tremendamente cachondo. La polla le apretaba en el pantalón hasta tal punto qu...