Vacaciones con Adolfo y mi padre II
Unas vacaciones de una semana se vuelven la excusa perfecta para poder disfrutar de mi padre y mi amigo
Seguimos con la continuación del relato anterior, (que si aún no lees, puedes hacerlo).
El son empezó a alumbrar la habitación del hotel, poco a poco fuimos despertando y empezando a darnos caricias, nos besamos y acariciamos nuestros cuerpos, cada vez más me parece una relación amorosa entre los tres, pues todo es perfecto entre los tres.
Por desgracia en esta ocasión no pudimos aprovechar bien la mañana puesto que debíamos salir a nuestro otro destino, por lo que comenzamos a guardar las cosas...