Familia VillaDuero. Compañera de clase.

Primeras experiencias compartidas y un secreto muy interesante

Episodio 8

—Oye…no te pases…que estás hablando de mi hermana—

—y que te crees que a ella no le va el rollo… no seas iluso…— le aclaro sabiendo que Marta no sólo es una adelantada, sino que es una verdadera máquina, un animal en cuestiones de sexo.

He tenido la suerte de estar en el momento y lugar adecuado, ella me ha encontrado, me ha usado a su antojo, ha disfrutado de mí y ahora que ya vuela sola me regala algunas “migajas” cuando le apetece. Han pasado solo unos meses desde el primer encuentro, hemos follado como animales a escondidas de su hermano y de todo el mundo, y ahora me sale este con que no hable así de su hermana…si yo le contara.

Carlos es mi mejor amigo y compañero de piso. Es lo que algunas chicas de nuestra edad gustan de encontrar, es un chico guapo…yo diría que es ”demasiado guapo”. Es un intermedio entre las formas femeninas y los chicos. Es simpático y atento, bastante tímido, muchas chicas lo adoran, lo perciben “como amigo”, se sienten cómodas con él, hablan de sus cosas en su presencia y en algunas ocasiones es “una mas del grupo”.

Una de esas chicas es Susana, a la que llamamos Susi, es mi compañera de clase ideal: trabajadora, organizada, cumplidora y responsable, la que tu elegirías sin dudarlo un momento para hacer un trabajo por parejas. Además, es una chica con un cuerpo discreto pero muy lindo… rezuma dulzura, es un bomboncito muy apetecible.

Susana y Carlos se llevan muy bien, algunas veces cuando los veo juntos diría que son como hermanos. Por otra parte, yo estoy en medio de ambos, soy el nexo que los une y comunica.

—¿te vienes mañana por la tarde con nosotros al piso y escuchamos un disco de importación que me han traído de Inglaterra? — invita Carlos a Susana.

—No se…tengo que estudiar para un examen— explica para poder rehusar la invitación sin tener que dar muchas explicaciones y no quedar mal.

—Si vienes…dedicamos una hora a estudiar los dos juntos, resolvemos dudas y…luego disfrutamos de la música…nos han dicho que es una primicia…un bombazo de ventas—

Superada la resistencia inicial quedamos que Susi vendrá a nuestro piso sobre la 4:00 pm. Carlos y yo nos alegramos mucho pues a ambos nos gusta mucho la idea de compartir la tarde con ella. Posiblemente es por distintos motivos aunque  seguro que con el mismo resultado. Entre los dos hacemos una pareja bien equilibrada y cada cual saca partido a su manera.

A Carlos le gusta sentirse rodeado de chicas guapas, que ellas le cuenten sus secretos para sentirse como “una” más. Yo prefiero despistarme en plan sigiloso con alguna para darnos unos buenos morreos y apretones, si se puede echar un buen casquete, aunque esto no es lo más frecuente en los tiempos que corren.

En cuanto Susi se ha ido, nos hemos salido a la terraza que da a un parque y nos hemos tumbado sobre las hamacas. La verdad es que el piso que la familia de Carlos tiene en la ciudad es una gozada. Como casi siempre, terminamos hablando de chicas, cuál sería el plan de ataque ideal o comentarios sobre las oportunidades del día anterior.

—Viste el tipazo que tiene la Luci?, Cada día está más buena!!, menudo polvazo… si se pone a tiro.. Uffffh— dice Carlos que aunque nosotros sabemos que es gay le gusta fantasear como si no lo fuera, en el fondo le gusta ponerse en mi sitio.

—A mí la que me trae loco es Celia… ¡tiene unas domingas! Y la tía puta sabe cómo moverse muy bien para que le boten de una forma increíble— le digo animado por la conversación.

Se que le gusta oírme decir esas cosas, cuanto más obscenas y guarras mejor. No me supone ningún esfuerzo y lo pasamos bien dando un somero repaso a todas las chicas que conocemos. Al rato, como si fuera la cosa más natural del mundo, nos  abrimos el pantalón y comienza el ritual. Nos hacemos una buena paja a la salud de nuestras amigas... al menos yo, Carlos seguro se la hace estando más pendiente de mí y de mi polla que de otra cosa.

Le vamos dando repaso a cada una de ellas, destacando lo que más nos gusta de cada una de ellas. Cada cual expone sus razones por las que no gusta una chica en concreto, valorando los atributos de las chicas, mientras que continuamos imparables con el meneo de nuestras jóvenes e impetuosas pollas.

Una de las examinadas es Susi, mi compañera de clase, que tiene uno de los mejores culos de toda la facultad, según Carlos. Yo discrepo, pues sin ánimo de ofender, para mi gusto el mejor de todos los evaluados es de Marta, la hermana de Carlos.

—Oye…no te pases…que estás hablando de mi hermana.

—y que te crees que a ella no le va el rollo… no seas iluso…que ya no tiene doce años— le aclaro — y está bien buena… que te lo digo yo, que se más que tú de estas cosas.

Se nota que su hermana (algo menor que nosotros), me tiene loco. Nada más pronunciar su nombre y recordarla, siento unas ganas tremendas de meneármela con mucha más fuerza y ritmo. De repente me vienen a la cabeza las imágenes que tengo grabadas en mi mente de Marta desnuda, jugando sobre la cama, riéndose, gimiendo, forcejeando y sobre todo disfrutando de un buen polvo conmigo.

Carlos todavía no que conoce mi debilidad por ella, bromea sobre mi cambio de ritmo y sobre lo inalcanzables que son mis deseos con ella.

A pesar de todo, sigo hablando sobre Marta, lo mucho que me gusta, la envidia que le tengo a “su novio actual”, las ganas que tengo de verla desnuda... ¡Uhmmm que imágenes tan deliciosas!. Mientras sigo y sigo frotando, disfrutando de una autentica paja acompañado con el recuerdo de su cuerpo clavada en el cerebro.

Carlos algunas veces se ayuda de revistas para estimularse…yo con solo cerrar los ojos e imaginarme a Marta saliendo de la playa, con su ajustado bikini y su piel llega de gotitas de agua, ya es suficiente para calentarme al máximo.

Me ha parecido oír a alguien tras la persiana. Solo puede ser la vecina chismosa que nos tiene vigilados. Me siento cortado, si nos ha oído … malo, o peor, y si nos ha visto pajearnos mientras hablamos entre nosotros tranquilamente. El ruido no se repite, ha sido una falsa alarma, parece que todo está en calma, por lo que seguimos con nuestra estupenda paja y nuestras ensoñaciones hasta que nos corremos como animales.

Al día siguiente tal como habíamos planeado, Susi se presenta en casa, con una bolsa llena de libros y apuntes que vamos a repasar antes de disfrutar de la última adquisición el disco Top One de UK.

Pasados unos minutos llaman a la puerta, Carlos rápidamente se arregla y va a abrir. Oigo que habla con alguien que no identifico, se cierra la puerta, se hace el silencio…pero mi compañero no regresa al salón…voy a ver…

Me encuentro a Susi y Carlos en medio de una apasionada serie de besos en la boca…se diría que ambos quieren comerse vivos entre si. La escena es espectacular…no me lo esperaba de Susi y aún menos de Carlos…me excita mucho verlos así…¡yo también quiero participar!. Le tengo que preguntar que ha sucedido sin que yo me entere. Como es que le gusta tanto la carne como el pescado. ¡Mi compañero de piso me tiene descolocado!

Las explicaciones seguro vendrán más adelante, ahora toca disfrutar. Me sitúo detrás de ella, y los abrazo a ambos, haciendo un delicioso bocadillo con Susi como relleno.

En ese momento nos unimos para formar una sola entidad llena de pasión que ha olvidado convencionalismos y que está dispuesta a gozar al máximo. Ellos siguen con sus besos, yo meto mano por donde puedo…las tetas…entre las piernas…en el culo…bajo las bragas. Me he excitado al máximo y hay que aprovechar lo rica que está nuestra amiguita.

Poco a poco nos vamos desplazando por el pasillo hasta desembocar en la habitación de Carlos que está justo al lado. Mientras Carlos ayuda a Susi a quitarse el jersey, yo le desabrocho la falda que cae a plomo a sus pies. Mas besos…más comerse la boca como dos poseídos…aprovecho para bajarle las bragas y pasarle la mano desde la parte interna del muslo hasta coronar la curva de su culo.

Susi se deja caer sobre la cama, excitada y expectante, seguro que no había previsto que la tarde podía acabar así…flaqueada por dos chicos a los que aprecia y que están ansiosos por hacerle gozar como en sueños deseó. Mi amigo se echa a su lado para poder seguir dándole besos al tiempo que su mano empieza a juguetear sobre su piel. Empieza en el vientre y poco a poco la va bajando hasta encontrar en su pubis una bonita mata de pelitos negros, puerta de entrada al paraíso.

Observo como Susi opone una cierta resistencia moviendo los muslos como queriendo evitar la mano, tras unas caricias de la yema de sus dedos sobre el bajo vientre, se deja ir, se abre dejando libre la vía para que los dedos de Carlos hagan el prodigio. Empieza por los pelitos, peinándolos con sus dedos, luego recorre sus ingles, a un lado y a otro, para terminar con la punta de sus cuatro dedos sobre la vulva.

A partir de ahí viene el recital de un experto en tocamientos y caricias sobre el sexo femenino. El repertorio de roces, tocamientos, pellizquitos y tironcitos de labios es grande…imagino que si yo fuera chica estaría encantada dejándole manosear mi coño de esa manera.

Tiene una gran habilidad para tocarla, sabe cómo rozar sus labios, cuando apretar y cuando frotar con suavidad. Por lo que le veo hacer, tengo que reconocer que es un verdadero artista, no me extraña nada que las chicas se lo rifen…estoy convencido que él es capaz de masturbarlas mucho mejor que ellas mismas. Los gemidos de Susi los tengo metidos en el cerebro, me han provocado una erección de caballo.

—¿qué te parece?...está bien jugoso ¿no? —me pregunta en un momento de pausa manteniendo abiertos los labios mayores con sus dedos para que yo lo pueda ver.

Mi amigo espera mi opinión a sabiendas que debe ser buena a la vista del resultado.

—Estás hecho un verdadero artista…ya me dirás como lo aprendiste, cabroncete…esto no me lo habías contado todavía— le contesto dejando que vea como me masturbo cerca de su cara.

En cuanto tenga ocasión le tengo que preguntar quien le enseñó a hacerlo tan bien, con quien hizo las primeras prácticas y sobre todo…¡que me dé lecciones a mí!...yo también quiero conocer como dar gusto a las chicas con los dedos…y con la boca. Uhmmm, se me hace difícil contenerme…es un rico espectáculo ver como maniobra con sus dedos… y sobre todo ver la cara de placer que pone Susi. Ella está encantada…cómoda…segura…cuidada... mimada hasta el extremo.

No me atrevo a intervenir y alterar la dinámica, Carlos lo está haciendo genial y Susana está en el paraíso. Miro, disfruto y me pajeo dulcemente esperando mi oportunidad para participar.

—¿quieres que se corra ya o prefieres intentarlo tu?...lo debes decidir ya…Susi no puede esperar mucho…¿Qué?...¿te la terminas de follar o termino yo el “trabajito”?

Por un instante los dos miramos a la cara de Susi que se ha quedado esperando…y que al oír la pregunta se ha inquietado un poco…con lo bien que iba hasta ahora…seguro que ella prefiere que Carlos remate la faena con sus dedos haciendo maravillas.

—Sigue tú…la tienes a punto de caramelo…si luego ella quiere más…ya veremos — le animo a continuar para que ella alcance su ansiado orgasmo.

—Ok, pibe!...vamos a hacer que se corra con nosotros…ponte ahí...a su lado …para que te pueda tocar si ella quiere, y dile cosas bonitas…eso es muy estimulante.

Obedezco de inmediato, en este tema Carlos es el experto y yo el principiante. Me coloco a la altura de su pecho justo para que ella me pueda ver bien empalmado y al alcance de su mano por si quiere jugar con mi miembro en cuanto mi amigo vuelva a la acción.

Dicho y hecho, Susi hace el gesto de querer llevarse mi polla a la boca, solo le da tiempo para cogérmela y darle un par de meneos antes de que Carlos inicie su asalto final. Le pasa la mano por toda la raja, repartiendo sus jugos, apretando y acariciando. Luego un dedo dentro, como reconociendo el terreno, luego dos…un lento mete y saca...retuerce la mano…la palma hacia arriba, los dedos dentro…doblados hacia él…haciendo el gesto: “ven…ven hacia aquí”.

Que marrano es…le está sacando todos sus jugos…nuestra amiga Susana no deja de gemir…y el sigue y sigue…sin tregua ni descanso…la va a romper de gusto. Mientras ella se retuerce de gusto, yo me pajeo de forma salvaje…me voy a correr encima de ella en cuanto vea que se corre.

Carlos está eufórico, por fin pone de manifiesto sus habilidades y disfruta viéndome a mi empalmado como un burrito. Tanto auto control no puede ser bueno, así que Susana afloja y se deja ir teniendo el orgasmo de su vida. ¡Uhmmm que delicia verla así!, descompuesta…rota…a la vez que profundamente satisfecha y agradecida.

Os tengo que decir que cuando Susana recobro el aliento, buscó desesperadamente una excusa creíble para poder irse a su casa. Luego se vistió rápidamente y se despidió de nosotros de forma afectuosa. En su cara se mezclaba la honda satisfacción y una sombra como de arrepentimiento, ufff…ese sentimiento de culpabilidad que nos inculcaron.

Un par de días después nos confesó lo que le pasó para salir huyendo de esa manera, nos dijo que simplemente le costó asimilar lo sucedido. Una vez superada esa sensación volvió con nosotros a pasar unas tardes inolvidables en manos de Carlos, el experto en acariciar coñitos y yo como su aprendiz.

Nosotros, cuando ella se fue, nos pajeábamos para liberar la tensión acumulada, comentamos la habilidad de mi compañero de piso para acariciar el sexo femenino. Tras insistir mucho para que me revelase su secreto y le deje participar en mi paja lo que hizo saltar por los aires su resistencia… me lo contó todo… las imágenes que se formaron inmediatamente en mi cabeza me quejaron escandalizado y envenenado por un morbo insuperable.

No os preocupéis…no os dejare en la incertidumbre, os lo contaré muy pronto.

Deverano.