Mi madre me pide que le chupe las tetas y yo...

Allí solos, en aquella granja alejada, tal vez estas sensaciones se amplificaban, por la cercanía y el aislamiento, no podía saberlo con certeza, pero tal vez este ingrediente contribuía a que todo se desdibujara y las barreras “naturales” se levantasen...

De mañana, muy temprano aún, Tom se despertó en su cuarto. En su mente, un único pensamiento lo atormentaba: «¿Hasta dónde llegaría todo esto? ¿Hasta dónde sería capaz de llegar con su hermana y con su madre?».

Se sentía al borde del precipicio, pues pensaba que estaba violando en cierta medida las leyes naturales no escritas: No te acostarás con tu madre y tampoco con tu hermana. Rezaba esa ley en su conciencia.

Pero todo era tan excitante, tan morboso y tan placentero, que la ley anterior se d...

¡Mi madrastra es una puta!

No podía creerlo, mi madrastra se había follado ante mis ojos a mi mejor amigo, ¡y ahora tendría que pagarlo!

Cuando oí la puerta de mi casa cerrarse, supe que mi amigo se había marchado. Así que, sigilosamente salí de mi cuarto. Todo estaba en silencio de modo que me encaminé hacia el dormitorio donde había tenido lugar la pillada.

Como un gato, pisaba suavemente el suelo, sin zapatillas para no hacer ruido. Fue entonces cuando volví a oír a mi madre hacer pis en el baño que había contiguo a su dormitorio, así que entré como un gato por su casa y ni corto ni perezoso asomé la cabeza por la puerta.

Cuan...

Me follo a mi amiga en su cuarto y la madre...

—¿Qué te ha dicho mi madre? —preguntó con interés...

— ¿Hola está Eva? —dije nada más abrir la puerta una señora de tetas más grandes que las de Eva.

—¡Sí pasa! —dijo amablemente invitándome a entrar.

De modo que entré y cerré la puerta tras de mí y seguí a la señora de gran culo por un pasillo angosto hasta un soleado salón.

—¿Tú debes ser Gabriel, verdad? —me dijo sentándose e invitándome a sentarme a su lado en un acogedor tresillo de terciopelo pasado de moda pero en consonancia con el resto del salón.

Un salón estilo años ochenta...

Alba, mi querida musa...

La doy un beso en la mejilla y le prometo que siempre será mi musa. Ella me mira y se sonroja, la he dejado sin palabras...

Esa noche tengo sueños húmedos. Pues no se me quita de mi mente, la imagen de mi sobrino político masturbándose frente al cuadro de Alba inacabado.

Me lo imagino con su gran pene erecto, masturbándose recostado en el sofá donde ella posa para mí. Veo su potencia, su largo pene moviéndolo arriba y abajo con su mano. Su glande rojo y henchido saliendo y cubriéndose con el prepucio de su pene, me lo imagino y me pongo muy caliente entre las sábanas.

Me remuevo inquieta en mi cama, froto mis muslos...

La Viuda

¡Hum! ¡Qué lubricado lo tengo! No necesito ni..

5

Tras la marcha de Alba, fui al super a comprar algo para el almuerzo. Antes, cuando vivía sola apenas cocinaba, pero ahora, al ser dos estoy recuperando mi pasión por la cocina y trato de hacerle buenos platos a mi nuevo compañero de piso. Parecerá una tontería, pero de vivir sola a tener a Gabriel conmigo ha implicado una pequeña revolución en mi día a día que he notado cómo me ha cambiado por dentro.

Ahora he recuperado la ilusión por hacer cosas nuevas, tanto es así que el trabajo con Alb...

La Viuda

Admito que cuando termine, tal vez me deleite jugando un poco con mi dedito, entre el...

3

Si hay algo que agradezco es no tener que ir al trabajo por la mañana, sí ya sé que suena muy elitista, pero soy artista, pinto cuadros y tengo la suerte que de vez en cuando hago una exposición y vendo alguno.

Gracias al trabajo de mi marido, pude dedicarme a mi pasión y ahora, gracias a su pensión, puedo seguir pintando y apoyándome en alguna que otra venta para ir tirando.

Hoy viene a verme una chica, para la que su marido ha encargado un cuadro, se trata de un desnudo, ella es aún...

La Viuda

Cuando nos encontramos en la estación y la abracé cariñosamente, comencé a sentir sus grandes y turgentes pechos, ella...

Prólogo

Superada la veintena de novelas habrá quien piense que es soberbia, no, estás muy equivocado, es simplemente necesidad de escribir.

Lo he dicho muchas veces, me gusta escribir historias calientes y sensuales, con sentimiento, ya que me llenan por dentro y me hacen disfrutar no solo sexualmente, sino intelectualmente.

Pues el sexo es algo mental, si no me crees, ¿cuántas veces te masturbaste durante los primeros días del confinamiento? ¿Pudiste hacerlo? Yo no y creo que tú, tampoc...

Al volver de juerga descubro a mi tía dormida...

En el salón, ¡con una teta fuera! Entonces yo...

Al llegar al piso de mi tía, me descalzo en la entrada y trato de no hacer ruido pues no quiero despertarla, mientras camino como un gato en la oscuridad del pasillo, “a tientas”, extendiendo los brazos con los que voy rozando las paredes pasillo adelante.

Llego al salón y observo que la tele está encendida y débilmente iluminada por el reflejo de la pantalla, observo cómo su tía está sentada en el sofá, con los pies levantados y apoyados sobre cojines en la coqueta mesita baja frente al sofá. Se ha...

Madre se dejó follar por su hijo para salvarlo...

Mi almeja se abrió y la alojó como pudo, esta vez no sentí dolor al penetrarme, sentí...

La siguiente semana Leonor acudió puntual a su cita. En la sala de espera sólo una jovencita secretaria, vestida de blanco inmaculado, permanecía tras una pantalla de ordenador en la mesa de escritorio donde recibía a los pacientes del doctor.

La chica era muy mona, morena, con el pelo recogido en una cola hacia atrás. Y muy joven, con un tipito como el que Leonor recordaba de si misma a sus veintipocos.

Nerviosa, esta vez su espera se hizo más larga que la anterior, y las miraditas cruzadas con...

Mi mujer me pide que me folle a su madre, pero...

Impetuosamente Larry comenzó a embestirla y con esto la cama empezó a crujir y Claudia se...

Pese a lo que le había dicho la madre, durante la semana no hablaron más del tema. Sólo llegada la noche del jueves Betsy le comentó que al día siguiente le dejaría la maleta preparada para que a la vuelta del trabajo él se fuese a visitar a su madre, para comenzar así lo que ella denominó: “el plan”.

— ¿Pero tú estás absolutamente segura Betsy?

— Yo sí, estoy segura de que quiero un bebé y si es de mi madre lo querré más. ¿Es que no te gusta para lo tuyo? —replicó con algo de desdén.

— Pu...