Me pone que mi hijo me meta mano (3)
(Tercera parte de la carta en la que una madre relata cómo le pone que su hijo le meta mano y la sobe a placer, con el morbo añadido de que suele hacerlo cuando su esposo está delante, a escondidas de él)
Al día siguiente de mi total disposición a ser la madre-esposa-esclava-novia-amante de mi hijo y a que él hiciese lo que le viniera en gana conmigo, me levanté más feliz, más sonriente, más cachonda y más puta. Sabía que había traspasado unos límites que ya no admitían vuelta atrás, pero estaba dispuesta a afrontarlos, con todas las consecuencias.
(Quiero hacer un inciso aquí para señalar que algunas veces, mis corridas son más cerebrales que físicas, pero no me importa porque disfruto enormemen...