Ni una palabra (2)
Ambos nos esforzamos cuanto pudimos, pero resulta imposible evitar lo inevitabe.
Ni una palabra II
El recuerdo de todo aquello permanecía perenne en mi memoria, como si los hechos hubiesen tenido lugar ayer mismo, reteniendo con precisión hasta el más mínimo detalle de lo ocurrido. Pero lo cierto es que el tiempo seguía su curso y ya había transcurrido algo más de medio año desde aquella inolvidable tarde de verano.
Durante todo ese período, los recuerdos más prohibidos y los deseos más inconfesables se agolpaban en mi pensamiento cada vez que mi madre me dirigía la pa...