La amante (6)
Era la primera vez que visitaba el caserón de Pablo y le gustó. Vivía solo y poseía, en sociedad con otro, el club llamado El Unicornio Azul, con doble fondo, comentaba la gente: un local de alterne, con putas elegante y hermosas muy concurrido y otro local exclusivo para el Sadomasoquismo duro y puro, le había dicho Sergio. Sin embargo, él seguía recibiendo muchas mujeres en su casa y comenzaron a especular que era un gigoló que vivía de ellas. No le extrañó que de su hermano Pablo se hablara tanto y mucho más que ella no sabía, supuso. Tocó dos veces el timbre de la entrada
LA AMANTE
Secta parte
En la casa de Pablo
Verónica se contempló en el espejo y se encontró demasiado llamativa. Vestía un traje negro de anchos tirantes, muy ceñido a su cuerpo hasta las caderas, de falda corta, volátil y a mitad de los muslos. Lo más relevante del traje era el gran escote en uve algo más abajo que las bases que dejaba ver ampliamente los senos. Cumplimentaba el vestuario unas medias transparentes de color humo y unos zapatos abiertos de salir, charol negro y tacones...