La puta de mi propio hijo (7)
La perversión y la sumisión hacia mi propio hijo no conoce límites.
Una tarde mi hijo me propuso ir al cine. Yo estaba un poco aburrida, mi marido estaba en casa trabajando en unos informes para su empresa, y en la tele no había nada interesante, así que acepté encantada. Fui a mi habitación para cambiarme y al poco entró mi hijo. Me empezó a acariciar el culo y me susurró que me pusiera algo provocativo, algún vestido corto con mucho escote, y que no me pusiera ropa interior, porque el cine era un lugar ideal para meterse mano, y él tenía la intención de pasarse toda...