Obedecerás a tu hermano I: Rito iniciático
Para que tu hermano se convierta en tu sádico dominante, siempre es necesaria una primera vez.
Mi hermano Abel me lleva doce años, tiene veintisiete. Este fin de semana son las fiestas del pueblo en el que vivo, y aunque mis padres están de vacaciones, me han dejado quedarme porque le he dado tanto la brasa que ha venido desde Madrid para cuidarme mientras ellos no están. Lo que mis padres no podrían imaginar es que iba a despertarme esta mañana haciendo gemir a mi mejor amiga acompasada con los golpes del cabecero contra la pared. Al principio creo que hasta me he sonrojado. Sabía que estaban “durmi...