Mi querido hermano y yo (segunda parte)
Contemplé la expresión del rostro de mi hermano Oscar, convulsionado por el goce que mis labios y mi lengua le estaban proporcionando...
MI QUERIDO HERMANO Y YO (Segunda parte)
Aunque ni Oscar ni yo escuchamos el sonido de nuestros despertadores, él fue el primero en abrir los ojos y al notar que nos habíamos quedado dormidos me llamó diciéndome que llegaríamos tarde a la Facultad.
Nos vestimos a las apuradas, salimos corriendo y alcanzamos a llegar a horario para rendir nuestros exámenes.
Durante el día, entre las mesas examinadoras de la mañana y el almuerzo en el Comedor Universitario después, cada uno con su grupo de co...