Incesto Sin Sangre (3)
Su pecho ya no fue suficiente para mi mano y, bajando en busca de algo nuevo, llegué hasta su coño. Advertí la tensión debajo de mí, pero proseguí. Metí mis dedos debajo su pantaleta y acaricié sus labios empapados en fluidos.
Nuevamente me dormí tarde esa noche. Me masturbé hasta que el cansancio me venció. Definitivamente llamaré a Nancy o Theresa, esto me está matando, mi tía me está matando. Aún puedo palpar la turgencia de sus senos en mis manos u oler su humedad en mi dedo índice, tan cálida y ácida. ¡Dios! No podré verla a los ojos hoy.
Sentado en la mesa de la cocina con mi padre, esperamos a que mi mamá se nos una y también Alexandra. La Sra. Might nos sirve diligentemente en silencio, cambiando algunas palabras d...