¡Qué rico, me comí tres generaciones!!
Llego a casa después de una larga jornada de trabajo, quito mi ropa y me doy una ducha, ya fresca colocó crema y perfumo mi cuerpo, me pongo un baby doll rojo con un descote muy sensual, me preparo un té helado y me siento a revisar mis correos, suena el timbre, tomo del asiento a bata transparente que me sujeto a la cintura, observo por el ojo mágico y veo tres amigos parados frente a mi puerta, abro y los invito a pasar tenía tiempo sin verlos y me sorprende lo alto y apuesto que esta el hijo mayor de Raúl, es un chico alto, blanco, tan alto como su padre, otro que me sorprende es Don Pablo a pasar de sus años se conserva muy bien y tan galán como siempre, luego de los abrazos muy apretados por cierto por parte de Raúl y Don Pablo nos sentamos en la sala.
Me levanto y dirijo a la cocina a buscar que darles de tomar, siento las miradas de los tres quemando mi espalda, al llegar a la puerta de la cocina me volteo y encuentro la mirada de los tres fija en mí y una sonrisa picara reflejada en sus rostros.
Raúl es la pasión y locura de mí pasado y aunque nos hemos tratado de alejar la amistad se conserva y las locuras eventuales siguen siendo parte de esta extraña relación; regreso con una botella, vasos, hielo y un té helado para Gabo el hijo de Raúl, caus...