Lujuria en Varadero parte III
El baño es un buen lugar para hacer infinidad de cosas...
Estábamos cerca, muy cerca, demasiado cerca. Podía sentir su aliento en el lóbulo de mi oreja y la textura de su pecho con mi espalda. Pero lo más preocupante, y a la vez increíblemente excitante, es que mi trasero rozaba con si miembro, el cual pude notar, una considerable erección y aumento del tamaño. La sangre bombeaba de mi corazón hacia la cabeza y me mantenía alerta de todos los movimientos de mi hermano. Nos miramos fijamente, posando nuestros ojos verdes en los del otro, conectados por una tensión...