Soy un depravado
¿Acaso no le asiste a un padre el deber y el derecho moral de procurar protección a su hija, incluso cuando él y su novio se creen solos en casa? Me escondo y los espío porque mi hija me preocupa. Solo por eso.
No tengo ningún reparo en que se me califique de depravado o enfermo. La concupiscencia la considero innata en los hombres y además me asiste el deber moral de procurar protección a mi prole así que yo, como buen padre y pérfido hombre concupiscente, sediento de sensaciones corporales, táctiles o visuales, sonoras o aromáticas, permanezco atento y oculto en el armario ropero de la habitación de mi hija, espiando como transcurre uno de sus frecuentes polvos con los no menos frecuentes novios que se trae a ca...