Humillada y feliz
Rindiéndose a los instintos, al poder del sexo de su amante, nuestra protagonista se vuelve una puta y es absolutamente feliz.
Hola, chicos. Mi nombre verdadero no importa. Podéis llamarme Ana. Soy una mujer adulta, de 33 años, casada y de acomodada posición social. Mi marido, Alfredo, me ama sinceramente, me colma de atenciones, y me permite vivir y trabajar con libertad y confianza, dentro de los límites del respeto al matrimonio que nos exigimos mutuamente.
Hasta que pasó lo que aquí os cuento.
Aunque llevé una vida salvaje y disoluta cuando era adolescente, y ya en la época de la Universidad, llevando a cabo...