María (I: ¿Placer o deber?)
Sin darse cuenta se convierte en la puta de la oficina, todos la querran dominar.
Me llamo María y soy una puta.
No, no os penséis que me pesa al contrario estoy orgullosa de ello. Lo único que lamento son los años perdidos de novio en novio feliz, creyendo que cada vez que me hacían el amor era lo más maravilloso del mundo ¡Qué equivocada estaba! Mi vida hubiera seguido así anodina y normal si no hubiese cambiado de trabajo. Después de diez años trabajando en una tienda y estudiando por las tardes por fin podía dedicarme a lo que realmente me gustaba, eso si empezando...