Una historia muy real

No estaba muy convencido pero era el momento de tomar aquella decisión. Llevaba muchos años esperando dar un paso y no me había atrevido, sin saber por que. Necesitaba satisfacer mis impulsos, lo que mi cuerpo me pedía desde hacía tanto tiempo.

No estaba muy convencido pero era el momento de tomar aquella decisión. Llevaba muchos años esperando dar un paso y no me había atrevido, sin saber por que. Necesitaba satisfacer mis impulsos, lo que mi cuerpo me pedía desde hacía tanto tiempo. Sin embargo no tenía muy claro que paso dar ni hacia donde, además de sentirme muy avergonzado como para recurrir a alguien cercano.

La solución me la dio un chat. Tenía sintonizado un canal de televisión en el que se colgaban sms de contacto mientras leían el...

Reflexión de un aspirante a putita

Nunca he tenido macho que me enseñe y me adiestre, pero mis fantasías e imaginación si han llegado, al menos, a escribir esta reflexión.

Sentir la fuerza de un buen rabo, toda su dureza presionando tu indefenso hoyito, ser consciente de todo el poder que desprende sintiéndolo a través de cada fibra muscular de tu anillo de carne al ser deformado, ensanchado, para aceptar y cumplir su función de albergar un poderosa polla, una candente barra de carne hecha para adiestrar y entrenar hoyitos a dilatarse y recibir pollas para hacerles conscientes de su papel, para que no se le olvide a tu agujerito que esta hecho para dejarse, para recibir, para...

Goyito

Un chaval , otro más , un taxi , unas pizzas , un enamoramiento , una tarde a las cuatro , un encuentro, una obsesión... hasta parece interesante con estas palabras . Goyito ¿Podemos compartir el taxi? ¿Que?- me giré a mi espalda y vi a un muchacho rubio con cara de sueño , m

Goyito

  • ¿Podemos compartir el taxi?
  • ¿Que?- me giré a mi espalda y vi a un muchacho rubio con cara de sueño , mojado y sonriente que me observaba con cara de pena .
  • Que si podemos compartir el taxi – repitió tiritando por el frío.
  • ¿Por que?
  • Pues... porque necesito un coche que me lleve a mi casa -encogió los hombros – y … el teléfono se me ha caído en un charco , hace frío , estoy empapado por el chaparrón – suspiró - estate tranquilo que no te voy a robar - Yo me reí por sus palabras...

Follando con mi cuñado parte 2

Me acabe de desnudar y me acerque a la cama para que mi pequeño cuñadito pudiera ver mejor la verga gruesa y gorda que iba a entrar a romperle el culo esa noche.

http://todorelatos.com/relato/77154/  (PARTE 1)

Nos detuvimos  y las puertas se cerraron tras nuestro auto, de ahí a la habitación entre nuevos besos, me encantaba mi cuñadito porque era efusivo, buscaba mimar mi verga con sus manos y mi boca con la suya, chupaba como nadie y su saliva revuelta con alcohol era embriagante y aturdidora.

-Quiero volver a comerla…-pidió golosamente mientras que yo le devolví una sonrisa ladina y luego un empujón a la cama.

-No, èl único que va a comer ahora e...

Noche discotequera. (XXL)

Álvaro conoce a un personaje nuevo en una discoteca. Se cogerán confianza y se cogerán entre ellos otras cosas.

[Antes de nada, querría agradecer a todos los que habéis leído y valorado mis relatos, ya que gracias a todos, ya tengo más de 130.000 visitas. ¡Muchísimas gracias! :D]

Fui con Raúl a la discoteca. Éramos solo amigos y allí fuimos para acompañarnos. Quedamos en que en cuánto llegáramos, cada uno iría por su lado para buscarse un rollete. Estaba jugando con mi polla ligeramente aumentada (porque había bebido “leche” (ya sabéis a que me refiero)) por diversión cuando me contó el plan por teléfono y me...

Mario, mi amigo desde niño. (2)

Segunda parte sobre la historia que me ocurrió con Mario.

Entonces se la metió en la boca, despacio, pude notar como el calor me invadía lentamente. Se la sacó de la boca y se acostó sobre mí, puso su polla en mi boca mientras que engullía la mía, me metí la suya en la boca lo que le hizo parar de chupar, seguimos así durante un rato, luego me subió las piernas a sus hombros, iba a penetrarme.

  • Mario cuidado, es la primera vez.

  • Tranquilo Andrés, sé lo que me hago.

Notaba como su capullo estaba en la entrada de mi culo, empujó, en un principio...

Abducido 2

Obediencia ciega ante el cuerpo perfecto de mi amante

Abducido - 2º Parte

Camino de su apartamento podía sentir a cada paso mi pene ligeramente excitado y húmedo en la punta consecuencia del deseo insatisfecho.

Vivía cerca y apenas nos hablamos hasta que traspasamos la puerta de su casa.

Recuerdo que tenía la boca seca y el corazón acelerado ante la emoción de estar a punto de ser follado por semejante macho en celo.

Mirándome a los ojos se dirigió hacia mí con voz firme para agradecerme lo mucho que le había gustado la mamada y para d...

Mario, mi amigo desde niño.

Historia donde Andrés y Mario tienen un encuentro después de varios meses sin verse.

Es el primer relato que escribo, la mayoría de los relatos que escriba serán ficticios, aunque con un toque inspirados en la realidad, espero que os guste.


Primeros días del verano, un tiempo caluroso y pegajoso con el que no daban más ganas que estar todo el tiempo metido en el agua de la piscina. Soy Andrés, 19 años, moreno, mido 1'80 y mi físico es aceptable, no muy mazado pero bastante marcadito.

Estaba frente al ordenador portáti...

Jofre, Dalmau y otros (9)

Jofre vive su peor día en la escuela. Alguien lo sorprende en el lavabo y debe cumplir sus deseos más íntimos. Sucede en un lugar de Catalunya.

Capítulo IX:  Maldita gimnasia

Jofre añoraba a Dalmau. Sentía la ausencia de su compañero de pupitre, de ese adonis rubio, tan popular y seguro de sí mismo. No dejaba de pensar en su amigo y, aunque no quisiera admitirlo, estaba coladísimo por él.

Era la hora de la clase de gimnasia. Jofre las amaba y odiaba a partes iguales. Por un lado, le encantaba poder admirar los cuerpos de algunos de sus compañeros; por otro, se ponía muy nervioso cuando su pija se alegraba demasiado. Gonzalo, el prof...

Mi taxista

Lo que bien empieza...O viceversa.

Era una noche de sábado lluviosa. La típica tormenta de verano. No sé qué pintaba yo en ese escaparate al que llaman Chueca dónde te observan, analizan, se ríen en tu cara o te tiran los trastos con total impunidad. Un lugar por el que pagas por entrar, en el cual no te permiten fumar y en el que decenas de tíos de toda condición intentan bailar entre codazos y empujones el “Waka waka”. Cosa obligada, por cierto, pues te ponen la canción una y otra vez hasta el hastío. Debe ser una de las pocas cosas que le...