El gordito va a el gimnasio
Y descubre un mundo de cosas placenteras que desconocía
La historia comienza el día en que después de echar un polvo agónico con mi esposa, me faltaba el aire y pensaba que me iba a dar un síncope, tras acabar extenuado, exhausto y resoplando como si acabara de correr una maratón, ella me dijo con tono muy serio:
-Cariño, deberías de hacer algo, no es normal que tengas tan poco aguante, si es que no puedes ni respirar, y como te siga creciendo la barriga, no vas ni a poder follar.
Las palabras de mi mujer resonaban en mi cabeza. Y lo peor era que ten...