El inocente Oscar
Disfruto de un culito monumental. El sexo tarda un poco pero merece la pena
Soy un joven profesor de instituto. Aprobé las oposiciones muy poco después de concluir la carrera. Soy homosexual confeso y sin mucha pluma. Me interesan la política, la cultura y la actualidad. Mi homosexualidad es un aspecto de mi vida completamente asumido y nadie cuestiona mi valía personal ni la calidad de mi amistad. Mis padres, familiares y amigos están orgullosos de mí y aceptan a mis parejas. Tengo mi cochecillo humilde y mi pequeño apartamento. Es decir: soy un chico normal y afortunado.
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