Eres mío
Atado a la silla, eres mío. Cada centímetro de tu piel me pertenece. ¿Para qué negarlo? Soy tu dueño,y nada puedes hacer para evitarlo.
Eres Mío
Atado a la silla, eres mío. Cada centímetro de tu piel me pertenece. ¿Para qué negarlo? No puedes escapar si yo no te lo ordeno. Te deseo, hombre, con toda la lujuria que puede brotar de mi alma, ardiendo con la imagen de tu cuerpo desnudo. ¿Por qué tienes que ser tan hermoso y provocarme con tu sudor adolescente? Esto te lo buscaste por andar usando esas camisas apretadas que marcaban tus pectorales, tus brazos gruesos y tu espalda ancha; y ni hablar del bulto constante y tus pantorril...