El Vampiro Psíquico
Cada verso es un infierno, cada palabra es una lengua de fuego, las llamas del infierno arden ferozmente... ¡y purifican!
Apenas había cumplido los quince años y ya había intentado suicidarse más veces de las que podía contar con los dedos. No obstante, Santiago suponía que en el fondo el chico no quería morirse. Es decir: había métodos mucho más efectivos y rápidos que el meterse un par de pastillitas en la boca, cerrar los ojos, y esperar abrirlos el día del juicio final, cuando personas como ellos serían condenados a perecer en el infierno eternamente por desobedecer las leyes de Dios más que las de la naturaleza. Y n...