Mano dura
Un relato sin chicos perfectos.
Mano dura
1 Paseo nocturno
Estaba harto de dar clases en la facultad para micurrios que, sin saber por dónde pasa el Pisuerga, se creían conocedores de la llamada cultura profunda y se atrevían a llamarme Manolo, en vez de don Manuel, que es el tratamiento mínimo que debería dársele a alguien de 50 años que te está enseñando cómo crear, cómo construir belleza, cómo encajar esa belleza en el paisaje y cómo hacer delicioso tanto el exterior como el interior de un edificio.
Entré en u...