Se renta una habitación
Sentí un escalofrío subir por mi espalda hasta llegar a la nuca donde tenía los cabellos erizados. No podía creer que mi plan se estuviera volviendo contra mí.
Cuando terminé la escuela decidí independizarme de mis padres. Mi padre no estaba muy de acuerdo con mi decisión pero luego de hablar de hombre a hombre con él, vio que hablaba en serio y no le quedó otra opción que apoyarme. Con mi madre, la situación era harina de otro costal: estaba histérica ante la posibilidad de que su bebé abandonara el nido y por lo tanto me ofreció de todo para que no me fuera sin mencionar el hecho de que cada 20 minutos me daba una charla de lo peligroso que podía resultar...