Darío y Esteban
Dos tíos muy distintos, una violación consentida y dos puntos de vista... Que lo disfrutes.
Darío y Esteban
Darío se despertó con desgana, empalmado, como siempre. Se tuvo que incorporar porque el puto sol le daba en la cara. Se quedó sentado en la cama, moviendo sus músculos lentamente para irlos despertando. Dormía tan sólo con un slip. Lo levantó y su polla emergió de su escondite pidiendo guerra. Le gustaba pajearse con calma: comenzó a descapullársela con dos dedos, voy a empezar el día como dios, pensó.
Darío era un malote, uno de esos macarrillas de pueblo periférico de Ma...