Jugando billar
Mi compadre y yo nos entretuvimos mucho jugando con las bolas y el palo, mientras su yerno llegaba.
¡Jugando billar!
¡Que buen culo tiene este cabrón! Me descubría a mi mismo pensando cada sábado en el partido de fútbol. ¡Mira nada más como mueve las nalgas! Decía y mi verga comenzaba a reaccionar. Sergio era el entrenador del equipo de menores donde jugaba mi hijo de 10 años. Era un hombre macizo en su totalidad, de estatura media y quizá con ropa de vestir se vería un poquito relleno, pero con esos shorts de tenis y la playera ajustada se mostraba buenísimo. Tenía 46 años y los lucía muy...