¡Qué fuerrrte!
No sabía que la lefa de un jovencito de 24 años fuera tan preciada como el oro.
¡Qué fuerrrte!
Hoy, como un día cualquiera, mi polla estaba revoltosa y cansado de los tradicionales "cinco contra uno" me decidí a acudir a un céntrico servicio público de la ciudad.
Cuando entro, solo veo tres personas, dos de ellas entradas en edad y un joven negrito. Decido situarme en los urinarios que hay tras ellos para que no estemos amontonados, tras unos minutos de espera, parece que el baño se va calmando y nos dejan solos. Empiezan los tejemanejes de manos en movimiento para en...