El cliente y el mesero (2)
La vida les da una nueva oportunidad de iniciar lo que antes, por cobardia, no pudieron. ¿La aprovecharán?
Desde aquella vez que dejó su tarjeta debajo de la propina no lo he vuelto a ver. Han pasado ya diez días desde entonces, días en los que he esperado ansioso, con su orden escrita en mi libreta, den las tres de la tarde y él aparezca como siempre, vestido con su pantalón azul y su camisa blanca transparente. Todos esos días, a las tres de la tarde, he mirado el reloj y he visto como la manecilla que marca los segundos se mueve lentamente hasta que los veinte minutos que él acostumbra tomar para comer...