Apuntes: Otras plumas (14)
Me ardía la mano. Pero había que golpear, lastimar, ensuciarte para olvidarme de aquella cosa...
El marica * por Abelardo Castillo
ESCUCHAME, CÉSAR: yo no sé por dónde andarás ahora, pero cómo me gustaría que leyeras esto. Sí. Porque hay cosas, palabras, que uno lleva mordidas adentro, y las lleva toda la vida. Pero una noche siente que debe escribirlas, decírcelas a alguien porque si no las dice van a seguir ahí, doliendo, clavadas para siempre en la vergüenza. Y entonces yo siento que tengo que decírtelo. Escuchame.
Vos eras raro. Uno de esos pibes que no pueden orinar si hay ot...