Prostituyendo a mi cuñado
Odiaba a mi cuñado lo suficiente como para hacerle cualquier cosa. Incluso prostituirlo.
PROSTITUYENDO A MI CUÑADO
La mayor alegría de mis padres fue el nacimiento de Cecilia. Después de cuatro hijos varones, y cuando ya mi madre estaba prácticamente convencida de que la ansiada niña nunca llegaría, la noticia de su embarazo, a sus ya casi 40 años, tomó a todos por sorpresa. Una muy agradable sorpresa que culminó con el festejado nacimiento de mi única hermana.
Sobra decir lo mimada y consentida que fue Cecy durante toda su niñez, y no solamente por mis padres, sino también por...