Plantón a mi amigo ‘Diablear’

Comenzando a chupársela, introduciéndome su glande en mi boca, cerrando mis labios sobre este, apartándome lentamente y sacando muy despacio sin llegar a sacarla del todo, arrastrando mis labios y lo vuelvo a meter, emitiendo este unos sonoros quejidos de placer… aaahhh!!.

Plantón a mi amigo ‘Diablear’

Soy de esos que entiendo que el sexo hay que disfrutarlo en su plenitud, pero eso si con cautela y seguridad, no realizándolo y menos haciéndolo con el primero que se pone a tiro. Me gusta disfrutar del sexo sin tabúes como del buen vino, no me gusta la violencia, pero en un momento es inevitable, me considero liberal, infiel, fetichista, pervertido y mucho más. Soy raro… pues soy hetero y algo más, no me considero bisexual pues solo me gustan los hombres maduros, homb...

El amigo camionero de mi padre 6

Pierre uno de los amigos de Rubén el camionero , me hizo su putita en su casa.

Cuando llegamos al apartamento de Pierre estaba bastante más despejado, la sesión de sexo con aquellos tipos en el local que habíamos abandonado, me había dejado un poco traspuesto, pero el trayecto en taxi con aquel chico que no conocía de nada y me había invitado a su apartamento a dormir me relajo y me recompuse bastante.

Pierre no me dijo nada en todo el camino, yo había cerrado los ojos y tampoco dije ni muuu...habría pasado como 45 minutos y el taxi paro, entonces abrí los ojos, Pierre le pago a...

Con mi compi de piso en la cuarentena II

Por petición popular he subido la segunda parte de estos compañeros heteros que descubren el sexo gay. Recomendable leer la primera parte

CON MI COMPI DE PISO EN LA CUARENTENA II

No tenía intención de escribir una segunda parte, pero visto el éxito que tuvo, voy a cerrar la historia. Espero que os ponga tan caliente como el anterior.

Leeros el capitulo anterior para que conozcáis a los protas y la situación que los ha llevado a esto.


-          i Carlos, te llama tu chica! - le grité a mi compañero de piso que estaba dándose una ducha.

-          Acércamelo, po...

Un socio del gimnasio me invita a su casa II

Llega el día que voy a casa del socio del gimnasio. ¿Pasará algo o solo cenaremos? Lee y descúbrelo.

UN SOCIO DEL GIMNASIO ME INVITA A SU CASA  II

Espero que sea del nivel de las expectativas , como me dijo un lector …jajajaj.

Aquí os dejo la segunda y última parte de este relato.

Termino la segunda paja dedicada a Raúl y me meto en la ducha. Me enjabono bien todo el cuerpo, paso las manos por mi torso fibrado, por mis sobacos peludos, me limpio bien el capullo para que no que ni una gota de lefa y termino con mi culito. Me lo lavo a fondo. Abro las cachas poniéndome en pompa y limpio b...

Mi gerente me enseña lo que es follar 3

Lo que me da mi jefe es adicción y lo demás son tonterías, desde luego que me cuesta mucho borrar de la cabeza a semejante bombón. Capítulo final

Otro miércoles más que llegaba al trabajo pensando que sería una semana tranquila pero nuevamente me equivocaba. Apenas había comenzado a poner en orden todo lo que tenía en mi mesa cuando mi jefe me llamó a su despacho. Acudí en seguida y vi que en el despacho había otro chico también, lo conocía de vista pues trabajaba en la empresa en otro departamento pero aparte de que no teníamos mucho contacto entre nuestros departamentos éste chico también era de pocas palabras, el jefe nos presentó, se llamaba Rubé...

Tangas para chicos

Un escaparate intrigante con prendas que me llamaron la atención. Y dentro un chico, nos atraídos de inmediato. No nos molestamos en buscar otro sitio para nuestro rato de pasión.

Un tanga en el escaparte de una tienda de lencería, discretos, como si los escondíeran,  un tanga de chico al lado de boxers y slips. Al otro lado del escaparate la lencería de chica, mucho más llamativa.

Una mañana de un martes de agosto. Hacia tanto calor que parecía que las aceras se derretirian de un momento a otro. La ciudad estaba casi vacía, la gente repartida entre la playa y las fiestas de los pueblos. Parecía el escenario de una película post apocalíptica, una dystopia cualquiera.

Me l...

El calor de un prostituto (parte 26) Lío de putos

Aiden y Koriok salen del burdel y les cuentan el pasado de los prostitutos más famosos de la ciudad.

(Este fragmento es la continuación de una historia mayor; nuestro protagonista acaba de terminar de follar en una gran orgía. Te recomiendo leer al menos el fragmento anterior para que te ubiques y todo tenga un mayor sentido)

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Me despertó el chapoteo de unos chicos en las piscinas del fondo y, nada más abrir los ojos, me encontré a Zario arrodillado; le estaba follando la boca un chico de aspecto pillo. Estaban de perfil a mí; así que podía ver a la perfección cómo...

Oficial Valentín 28 (La Compra)

Oficial Valentín 28: La Compra.

OFICIAL VALENTÍN 28 – LA COMPRA

El musulmán de 32 años, Amahd, estaba sentado en su celda de prisión, su mente estaba consumida por algo que no tenía relación con sus creencias religiosas o con las enseñanzas del Corán. Sus pensamientos (y sus últimos sueños) estaban consumidos por la mujer de la que había llegado a enamorarse. Por extraño que parezca, no había encontrado a la mujer de sus sueños hasta que fue encarcelado en la Penitenciaria Piedmont; Nakia Dawson. Nakia era un recluso heterosexua...

Mi padre y yo. Cap. 5 (Relato de Macrofilia)

Hugo, aunque sigue experimentando intensos placeres, empieza a darse cuenta de que aquello no es para nada como él había imaginado en sus fantasías...

Allí me quedé, en la oscuridad, con la boca y el culo totalmente doloridos y, sobre todo, profundamente herido. ¿Cómo podía mi padre haberme dejado allí encerrado para toda la noche? A pesar de mis horribles pensamientos y de no tener nada blando en lo que recostarme, estaba tan cansado que me dormí pronto tirado en el suelo de la jaula.

Me despertaron las primeras luces del día. Esperaba que mi padre viniese a liberarme enseguida, pero aún tardó mucho tiempo. Al fin apareció, con ojeras y poniéndose...

Mi padre y yo. Cap. 6 (Relato de Macrofilia)

Nuevos descubrimientos sorprendentes para Hugo...

Mi padre sí apareció esta vez con las primeras luces del día y se apresuró a desatarme. Noté que, aunque volvía a estar un tanto resacoso, esta vez sí estaba preocupado por haberme dejado en esas condiciones toda la noche. Cumplió, eso sí, estrictamente con el protocolo y me dijo las palabras “Puedes relajarte” mientras me desataba y devolvía a mi tamaño normal. Cuando me quitó la mordaza mi boca estaba tan entumecida que tardé un buen rato en poder moverla. Todos mis músculos estaban doloridos y completame...